La réplica más curiosa de 1960

Los grandes terremotos son como esos monstruos que se esconden en la oscuridad: sabemos que están ahí acechando, esperando la oportunidad para tomarnos por sorpresa. No podemos decir cuándo, pero estamos seguros que atacará. Cuando eso ocurre, aprovechamos cada segundo para estudiarlo, analizarlo y conocer sus secretos, ya que esa oportunidad no se repetirá en mucho tiempo, tal vez varios siglos. A veces puede venir acompañado de otros monstruos que quizás compartan sus mismas características. Algo similar sucede con las réplicas de un sismo. Son como pequeños bichos que nos ayudan a comprender mejor las propiedades del terremoto que las origina, pero no por ello pueden dejar de tener cualidades extraordinarias que las hacen únicas.

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