El casi olvidado enjambre sísmico de Hornopirén

En mayo de 2008 toda la atención mediática se la llevaba, con razones de sobra, la erupción del volcán Chaitén y sus impactantes imágenes. Con el pueblo semidestruido y el volcán aún rugiendo con furia, la naturaleza aún guardaba una sorpresa bajo la manga, la que sólo añadiría suspenso y dramatismo a la situación.

A las 22:43 hora chilena del 23 de mayo (02:43 UTC del 24), un sismo se dejó sentir en gran parte de la Región de los Lagos e incluso en Los Ríos. Con el correr de los minutos se fue conociendo que había sido percibido con mayor intensidad en las provincias de Chiloé y Palena, esta última golpeada por la erupción. ¿Sería este un nuevo batatazo del volcán? ¿Sería el final definitivo de Chaitén? La incertidumbre rondaba acrecentada por la oscuridad de la noche y por nuevos sismos. A las 2:26, 2:53 y 9:08 AM la tierra volvería a sacudirse de manera similar. ¿Qué estaba pasando?

Hay que recordar que antes del 27F de 2010 la red sismológica nacional era bastante más limitada, no sólo en lo técnico, sino también en lo administrativo. Con menos estaciones instaladas y un horario de funcionamiento de oficina, muchas veces para saber la localización de un evento había que esperar al siguiente día hábil, a menos que fuese algo de suma urgencia que requiriera una revisión en el momento de los datos. Otra opción, hasta hoy en día muy popular, era ingresar a la web del USGS. Esto era útil, pero sólo para sismos de magnitud mayor o igual a 4.5 para lugares fuera de Estados Unidos, condición que se mantiene actualmente.

Sea como fuere, los datos indicaron que los sismos tenían lugar en las cercanías del poblado de Hornopirén, a 70 km al sureste de Puerto Montt. Las magnitudes de los mencionados fueron de 5.3, 4.6, 5.3 y y 5.2, respectivamente. Su profundidad oscilaba en torno a los 10-15 km en promedio, es decir, eventos bastante superficiales. Con respecto a los epicentros, dependía de la fuente considerada. En general el USGS tiende a situar los sismos unos 30 km hacia el este de la posición dada por el entonces SSN (actual CSN), diferencias causadas por los modelos de propagación de las ondas utilizados. En general las redes locales (cercanas) tienden a ser más precisas y rápidas para temblores no muy grandes como en este caso.

A pesar de que con el pasar de las horas quedaba descartada cualquier eventualidad con el volcán Chaitén, la inquietud persistía en igual proporción a los movimientos, que continuaron decreciendo paulatinamente, aunque la sismicidad persistió por varios meses. Hornopirén se encuentra a la vera de 3 importantes volcanes: Yates, Apagado y Hornopirén, este último un bonito cono que domina el pueblo. Si la red del SSN era menor, imagínense la del monitoreo volcánico, que no era una política pública. Es comprensible que en un inicio el temor abarcara estos otros centros eruptivos.

Vamos a los detalles. El archivo del CSN nos lleva a que los epicentros de los sismos durante las siguientes semanas se esparcía en una suerte de arco que abarcaba desde una zona a unos 20 km al este de Hornopirén y otra, también a 20 km, pero hacia el sur, en el sector de la isla Llancahué. Los datos del USGS muestran una distribución similar, aunque como ya se explicó, con variaciones en su localización.

Evolución del enjambre durante los primeros 6 meses – CSN

Sin embargo, el catálogo del CSN tiende a sufrir modificaciones con el tiempo. Lo mismo parece haber sucedido con este enjambre, ya que en su época se reportaban los sismos principalmente hacia el sur de Hornopirén. Por esas “casualidades” de la vida (que no lo son tanto a veces), el SSN había instalado el 10 de mayo una estación sismológica en Hornopirén.  El objetivo era conocer mayor información sobre la sismicidad de la zona, especialmente por la preocupación que causaba la presencia de la gran falla Liquiñe-Ofqui (ZFLO) dada su relación con el volcanismo del sur del país.

¿Por qué tanto interés? Como ya les he contado en otras oportunidades, parte significativa del paisaje de la región fue moldeado por los hielos en la última glaciación hace más de 18 mil años. El hielo es una fuerza arrolladora que esculpe todo a su paso dejando valles y fiordos de paredes escarpadas en que la vegetación debe hacer esfuerzos inmensos para establecerse. En sencillo: laderas de alta pendiente, algunas casi verticales, muy propensas a sufrir desprendimientos o remociones en masa. La experiencia del fiordo Aysén el año anterior hacía necesario un mayor estudio de estos peligros, especialmente por la presencia de la ZFLO, ante la posibilidad de que pudiera repetirse un escenario similar.

Un estudio del año 2009 abordó en detalle este problema considerando los distintos aspectos involucrados, como sismicidad, cercanía a fallas, pendientes, capacidad de drenaje, geología local y lógicamente otros deslizamientos ocurridos con anterioridad. El resultado, expresado como susceptibilidad a los distintos tipos de remociones en masa, se resume en los siguientes gráficos:

Resumen de susceptibilidad a remociones en masa de la región estudidada – Náquira (2009)

La susceptibilidad da cuenta de la probabilidad que se genere un evento de ciertas características en esos lugares, ilustrado con colores: verde (baja), amarillo (media) y roja (alta). Existen varios tipos de remociones en masa, ya que este es un término general para distintos fenómenos: caídas o desprendimientos, deslizamientos o flujos, entre los principales. En simple las primeras corresponden a caídas rápidas de material, como rocas sueltas;  los segundos a movimientos de suelos o rocas a través de fracturas o cortes ya existentes en las laderas; y en los terceros el material experimenta un movimiento con características de fluidos, como puede suceder con lluvias intensas.

El estudio dio cuenta de la existencia en el área de 72 remociones en masa: 39 caídas o desprendimientos de rocas, 17 deslizamientos de roca-suelo, 13 deslizamientos de suelo y 3 flujos de detritos.

Algunas remociones presentes en la zona – Náquira (2009)

Pero esto comenzó como una historia sísmica. ¿Cuál es el historial de sismicidad de la zona? ¿Existen datos previos? Claro que sí. Es más, fue uno de los datos usados en el trabajo sobre remociones que les acabo de comentar. Resulta que entre diciembre de 2004 y noviembre de 2005 se instaló una red sismológica temporal que cubría Chiloé y Palena. Consistía en 38 estaciones, 20 de ellas en tierra firme, 18 en el mar y tenía como objetivo una investigación más minuciosa de la actividad de la ZFLO, especialmente entre Hornopirén y Chaitén.

Lo interesante es que, a pesar del corto tiempo instalada, esta red logró captar un minienjambre sísmico en agosto de 2005, con epicentros localizados… al sur de Hornopirén, muy parecidos a los de 2008. Y no hablamos de pequeños temblores. El mayor fue de magnitud 3.8, con algunos más superando los 3.0, a profundidades en torno a los 5 km. Esa vez, sin embargo, no hubo tanta alharaca, si es que la hubo.

Sismos registrados en 2005 – Lange et al (2008)

¿Qué tiene de especial ese tramo? La verdad, no se sabe. Muchos relacionaron lo de Aysén con el Llaima, el Chaitén y esto, como si de una reacción en cadena se tratara. Lo único en común que tienen es la asociación con la ZFLO, lo demás es especulación y sería interesante si se pudiera estudiar más en profundidad el tema, tal como se está haciendo con la falla San Ramón en Santiago.

En los años posteriores la sismicidad se mantiene un tanto dispersa, sin evidenciar una concentración especial ni magnitudes sobresalientes hasta mayo de 2008. De todas maneras hablamos de un tramo muy activo de la falla, como lo muestra este resumen de los temblores entre agosto de 2005 y enero de 2009.

Epicentros entre 2005 y 2009 – Náquira (2009)

Los investigadores recopilaron datos no sólo de la ZFLO, sino de una extensa región que abarcaba desde la fosa oceánica hasta la cordillera. Esto permitió tener una buena idea de la sismicidad local. Ahora bien, alejémonos un poco de Hornopirén. Vean la siguiente imagen. En ella se muestran los sismos de la ZFLO al sur de esta ciudad (marcada con líneas segmentadas) y hasta cerca del límite sur de la Región de los Lagos, abarcando aproximadamente unos 200 km de norte a sur. Cada sismo está representado por un círculo, cuyo color indica la profundidad a la que ocurrió. Los triángulos negros son las estaciones instaladas y los rojos son los volcanes. Esos círculos en blanco y negro a la izquierda son los mecanismos focales, gráficos que señalan qué tipo de sismos son. Casi todos son concordantes con los esperados para la ZFLO.

Sismos ZFLO – Versión colorizada de Lange (2008)

Si se fijan bien se darán cuenta que los sismos tienden a concentrarse en lugares muy específicos. Dejando aparte a Hornopirén (recuadro) los más notorios son los marcados como C y D, asociados a los volcanes Chaitén y Corcovado. ¡Están viendo el primer registro sistemático de sismicidad volcánica de la zona, más de 3 años antes de la erupción de 2008! Aunque el Corcovado en la actualidad no experimenta actividad destacada, este estudio demuestra que es un volcán plenamente activo. Ni qué decir del Chaitén, cuya sismicidad es incluso más superficial. Sólo un evento (en azul) parece romper la tendencia y se ubica a una profundidad mayor.

Afortunadamente durante este episodio de hace más de una década no hubo que lamentar nada y todo se redujo un susto, normal en estos casos, pero que sirvió para tomar conciencia de los peligros a los que se exponen quienes viven en estas apartadas locaciones. Tenemos frescos ejemplos dramáticos muy cercanos, como el mismo tsunami de Aysén de 2007 o la remoción de Villa Santa Lucía en 2016, que ni siquiera necesitó un sismo como gatillante principal. La naturaleza de nuestro país es compleja y debemos conocerla para convivir mejor con ella.

 


Referencias:

M. Náquira Bazán: “Susceptibilidad de remociones en masa en las costas de fiordos cercanos a Hornopirén, X Región”, Memoria de Título, Universidad de Chile

D. Lange, J. Cembrano, A. Rietbrock, C. Haberland, T. Dahm, K. Bataille, 2008: “First seismic record for intra-arc strike-slip tectonics along the Liquiñe-Ofqui fault zone at the obliquely convergent plate margin of the southern Andes”, Tectonophysics 455: 14-24

 

 

Anuncios

Tus aportes son muy valiosos, por favor no dudes en comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.