Islas volcánicas de Chile

Solemos asociar a los volcanes con la cordillera de los Andes, por lo que cada vez que queremos observar uno, apuntamos nuestra mirada hacia el este, donde muchos destacan entre las numerosas cumbres nevadas. Sin embargo, al hacer eso le damos la espalda a un elemento fundamental de nuestro paisaje: el mar. Allí, en medio del océano Pacífico, existen mundos poco conocidos que guardan algunos de los más interesantes secretos de nuestra geología volcánica.

La actividad volcánica habitual que conocemos en Chile continental se debe al mismo mecanismo que genera los terremotos en nuestro país. La placa de Nazca (oceánica) se introduce bajo (subduce) la Sudamericana (continental), pero ese contacto está lleno de irregularidades y asperezas que las traba. Cuando se liberan generan los sismos. Además, la placa de Nazca al descender se va “fundiendo” debido a las inmensas presiones y temperaturas que existen a grandes profundidades. Este material de roca fundida se llama magma, el que asciende por la corteza hasta salir a la superficie, originando las erupciones.

El volcanismo insular es distinto. No me refiero a una isla con un volcán como en el sur del país, esos también nacen por subducción. En los centros volcánicos ubicados en pleno océano, a cientos o miles de kilómetros de la costa chilena, la cosa es diferente. El magma sube directamente desde las entrañas del planeta hacia la corteza exterior, sin mediar procesos como la interacción entre placas, sino al interior de ellas, formando columnas denominadas plumas del manto o mantélicas. Esto genera una zona concentrada de volcanismo, llamada punto caliente o hotspot, a partir del cual se forman las islas.

Ejemplo del hotspot de Hawaii, en que las edades van aumentando con la distancia al punto en que asciende el magma – USGS

A medida que la placa en la que se ubica se va desplazando, con ella lo hace la isla hasta que ya no es alimentada de magma, extinguiéndose el volcán, pero a su vez nace otro en el fondo marino y así sucesivamente. De esta manera, durante millones de años, se va creando una larga cadena de islas volcánicas o dorsal cuya edad aumenta a medida que nos vamos alejando del hotspot. Un ejemplo clásico es el de las islas Hawaii, que se extienden por miles de kilómetros hacia el oeste y noroeste, siendo la más joven la Big Island (donde está el Kilauea), mientras en el mar ya se comienza a formar Loihi, que en el futuro se convertirá en la nueva isla.

Este tipo de actividad, predominantemente efusiva (más lava que cenizas) da origen a volcanes de tipo escudo, mucho más anchos o extensos lateralmente que altos, que al ser vistos desde arriba semejan escudos antiguos, como los de las películas de gladiadores, en contraposición a los clásicos conos con los que la mayoría está familiarizado. Se puede estar a considerable distancia del cráter principal y todavía encontrarse sobre uno de sus flancos.

Skalbreidur.png

Skjaldbreiður en Islandia, un clásico ejemplo de volcán en escudo – Kristín Sigurgeirsdóttir

Ya con el contexto geológico aclarado, es hora de visitar estos recónditos rincones de nuestro territorio esparcidos por el vasto océano.

Cadena de Isla de Pascua/Salas y Gómez:

Llamada así por sus principales componentes, se extiende por más de 3 mil kilómetros desde el East Pacific Rise (EPR), límite entre las placas Pacífica y de Nazca, desde el cual ambas estructuras se separan, la primera hacie el oeste y la segunda hacie el este. Además de las islas principales que le dan el nombre, comprende un sinnúmero de seamounts o montes submarinos, volcanes que no emergieron a la superficie. Aunque mencioné que se deben a un punto caliente, no existe unanimidad al respecto ya que los datos obtenidos durante años no han sido concluyentes.

Entre las teorías planteadas se encuentran el conocido hotspot, cuya ubicación se ha postulado en diversos lugares; una hotline, consistente en un conjunto de celdas magmáticas alineadas (parecidas a las celdas atmosféricas) que suministran magma en distintos puntos a lo largo de la cadena; una zona de fractura que transportaría el magma desde la EPR y hasta se hipotetiza el nacimiento de una nueva zona de rift o separación de la placa de Nazca en otras nuevas.

Cadena de Pascua y detalle del entorno de Rapa Nui – Vezzoni y Acocella (2009) / Haase et al (1996)

Sus principales elementos son:

Isla de Pascua: Sin duda la más famosa de las islas. Debe su nombre a haber sido oficialmente descubierta el día de Pascua de 1722 por el navegante holandés Jakob Roggenveen. Actualmente también es conocida mundialmente como Rapa Nui, su nombre en el idioma local. Es el territorio más occidental que tiene Chile y uno de los lugares habitados más aislados del planeta, a 3800 km de la costa chilena frente a Caldera y casi 2100 km al oriente de las islas Pitcairn.

Mapa de Rapa Nui y sus principales puntos de interés – Imagina Isla de Pascua

Geológicamente consiste en la combinación de 3 volcanes en escudo distintos: Rano Kau, Maunga Terevaka y Poike, que emergieron cada uno por separado hace cerca de 1 millón de años y cuyas lavas los unieron formando Rapa Nui a lo largo de miles de años más otorgándole su tradicional forma triangular, que no es sino la cumbre de una estructura mayormente sumergida. Asimismo en la isla existen decenas de pequeños cráteres y conos que salpican su superficie. Los datos recabados indican que las erupciones más recientes datarían de hace aproximadamente 100 mil años, siendo el volcán Terevaka el más joven, pero algunas muestras han arrojado resultados de apenas unos 2 mil años o menos, por lo que se considera a Rapa Nui una isla volcánicamente activa.

Fumarola en una de las paredes del volcán Rano Kao, sin origen conocido, tal vez una fogata o humedad. Foto sin fecha – Henry P. Edmunds

Hacia el oeste de Isla de Pascua se ubican algunos seamounts como Moai y Pukao, los más cercanos, además de campos volcánicos en el fondo marino llamados Ahu, Umu y Tupa, que poseen extensos flujos de lava. Las edades también serían relativamente recientes, siendo de algunos cientos de miles de años en el caso de los primeros.

Isla Salas y Gómez: A veces llamada Sala y Gómez, no corresponde a 2 islas separadas como su nombre pudiera insinuar, sino que es una sóla. Ubicada a casi 400 km al ENE de Rapa Nui, honra a 2 marineros españoles: José Salas Valdés, su descubridor en 1793 y José Manuel Gómez, quien en 1805 la explorara. Es muy pequeña, con unos 750 m de punta a punta y constituye, al igual que el resto de la cadena, la zona emergida de un volcán submarino. Según estudios, su edad más reciente sería de algo más de 1 millón de años. Es un punto importante de nidificación de diversas especies de aves marinas y migratorias, por lo que en 2010 se creó el Parque Marino Motu Motiro Hiva (por su nombre en idioma rapanui) con una extensión de cerca de 150 mil km2, siendo una de las áreas marinas protegidas más grandes de Chile.

La pequeña Isla Salas y Gómez – Wikipedia

Islas San Félix y San Ambrosio: A casi 1000 km de la costa de Chile a la altura de la región de Atacama y separadas por unos 20 km, son conocidas como las “islas Desventuradas” y corresponden a la zona más oriental de la cadena de Isla de Pascua, por lo que se les considera, aunque parezca extraño, parte de las islas polinésicas.No se tiene claridad de su quien las descubrió, ya que Magallanes les puso Desventuradas al ver el paisaje tan yermo, pero al parecer no eran estas islas, y habría sido Juan Fernández el primero en avistarlas y Pedro de Gamboa el que las bautizó como  San Félix y San Ambor, que derivó en San Ambrosio.

San Félix:  De forma casi triangular, está coronada en su vértice occidental por el Morro o Cerro Amarillo, nombrado por su color de tendencia amarillenta, que se eleva hasta unos 200 metros. Mide entre 2 y 3 km de largo y en ella se encuentra la estación naval de San Félix, la que cuenta hasta con una pista de aterrizaje de aviones debiso a su plana topografía. A unos 50 metros del extremo SE de la isla está el islote rocoso González, de menos de 1 km de extensión, mientras a poco más de 2 km al NW se encuentra el pequeño islote Catedral.

Imagen satelital de San Félix en la que se ve la pista de aterrizaje en ella – Google Earth

San Ambrosio: Más grande que San Félix, con cerca de 3 km y medio de longitud, es una isla de geografía abrupta que se encumbra hasta casi los 400 metros sobre el nivel del mar. Su vegetación es escasa  y no existen asentamientos humanos en ella.

Imagen satelital de San Ambrosio – Google Earth

Ambos territorios son remanentes de edificios volcánicos erosionados. Algunos antecedentes imprecisos señalan posible actividad en 1923 (brillo en la cumbre del Cerro Amarillo), sumado a que las lavas presentan un aspecto joven, tal vez unos pocos siglos, pero las dataciones científicas sugieren que no ha habido erupciones en varios cientos de miles de años.

Debido a su rica biodiversidad submarina y de aves (entre el 40% y 70% de las especies son endémicas), el año 2016 fue creado el Parque Marino Nazca-Desventuradas que abarca más de 300 mil km2, representando los 2/3 de las áreas marinas protegidas de Chile.

Dorsal de Juan Fernández:

Similar a la anterior, se trata principalmente de una serie de seamounts y algunas islas prominentes que se extiende por unos 900 km, originada en un hotspot presumiblemente ubicado a unos 1000 km de la costa a la altura de San Antonio. La cadena se prolonga hacia el ENE introduciéndose bajo  la placa Sudamericana en frente al sector norte de la Región de Valparaíso, aunque su influencia se hace sentir bien entrado el continente. Algunos seamounts subductados asociados o cercanos a ella son causantes de sismicidad recurrente en la costa chilena, al constituir asperezas que acumulan energía entre las placas.

Dorsal de Juan Fernández – Anotaciones propias en imagen de Google Earth

Archipiélago Juan Fernández: Lleva el nombre del marino que las descubrió en 1574. Concentra a las únicas islas (terrenos sobre el mar) de la cadena. Se compone de 3 territorios: Alexander Selkirk, Robinson Crusoe y Santa Clara, nombres con que se designaron en 1966.

Alexander Selkirk: Antiguamente denominada Más Afuera, es un promontorio rocoso que se empina escarpadamente por sobre los 1000 metros sobre el nivel del mar. No posee población permanente, pero en temporada de langosta suele haber gente pernoctando en el lugar. Hace honor a un marino escocés que fue abandonado en el archipiélago (específicamente en Robinson Crusoe) y vivió solo durante unos 5 años a comienzos del siglo XVII. Al ser la más occidental y cercana al hotspot es también la más joven, habiéndose obtenido una edad del material en superficie cercana al millón de años.

Isla Alexander Selkirk – Lukas Mekis

Robinson Crusoe:  Con aproximadamente 15 km de largo y a 180 km al este de Selkirk es la más grande de las islas. Al igual que ella, es de topografía muy accidentada. Existen varias cumbres notables que coronan una serie de cordones montañosos, siendo El Yunque la de mayor altura con 915 msnm, salpicada de centros eruptivos (cráteres y volcanes de escudo), los más recientes hacia el norte y noreste, y los más antiguos en el sector occidental. Además, es la única isla permanentemente habitada, ya que en su sector noreste se enclava el pueblo de San Juan Bautista en el que viven unas 1000 personas. Desde su descubrimiento había sido conocida como Más A Tierra, pero ahora lleva el nombre del protagonista de la novela homónima del escritor inglés Daniel Defoe, muy probablemente inspirada en la mencionada historia de Alexander Selkirk ocurrida pocos años antes. A 2 km al sur de su extremo suroeste se encuentra el islote Santa Clara, de unos 3 km de largo. Se ha postulado que tanto Robinson Crusoe como Santa Clara serían el borde remanente de una gran caldera sumergida tras una violenta erupción ancestral.

Isla Robinson Crusoe – Wikipedia

Aunque las dataciones indican una edad de al menos 3 millones de años y la isla está fuertemente erosionada, algunos relatos históricos dan cuenta de supuesta actividad volcánica. Los navegantes españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa fueron los primeros en señalar una posible erupción en 1743.

Nos hicimos a la mar el 6 de febrero, y dirigiéndonos a nuestro destino, llegamos, el día 20, a la isla de Tierra de Juan Fernandes, y media hora después de las diez, mientras íbamos a barlovento por la costa, y mirando hacia la isla que entonces estaba a 2 leguas al oeste de nosotros, vimos en la cima de una de las montañas una luz brillante, que nos sorprendió mucho, ya que al día siguiente no vimos rastro de ningún barco en el puerto desde que lo dejamos. Yo tenía una visual clara de ella desde el instante que comenzó, y observé que al comienzo era muy pequeña y creció hasta formar una llama como la de una antorcha. El máximo vigor de su brillo duró cerca de tres a cuatro minutos, cuando decreció de la misma forma gradual como había comenzado. No apareció de nuevo la siguiente noche ni tuvimos, durante el tiempo que permanecimos anclados en el puerto, ninguna vista de dicho fenómeno. Enviamos a algunos de los nuestros a la orilla a examinar todas las montañas y otras partes de la isla, y ellos pasaron varias noches en esa y las montañas adyacentes, pero no pudieron descubrir ningún vestigio de ningún fuego. Hasta donde sabía, la isla estaba absolutamente vacía y el color sanguinario de la llama me inclinó a pensar que habría algún volcán, pero al no haber visto nunca algo de ese tipo antes ni escuchado de otros que nunca había habido erupción alguna, yo estaba lejos de mantener firme mi opinión. Tuvimos, de hecho, nuestras propias conjeturas, pero la dificultad no fue resuelta hasta mi quinto y último viaje a esta isla, cuando Don Joseph Pizarro envió algunas personas a la orilla para hacer un preciso estudio de este lugar, y el suelo se encontró quemado, lleno de fisuras y caliente, lo que verificó mi primera opinión acerca de un volcán.
[Juan y Ulloa, 1760, p. 280]

Casi un siglo más tarde, en 1835, un violento terremoto sacudió la zona de Concepción, el que fue acompañado por un gran tsunami que arrasó las zonas costeras, incluyendo las islas de Juan Fernández (al igual que en 1751 y 2010), causando extensos daños. Existen diversas descripciones de este acontecimiento, pero algunas reportan lo que se trataría de una erupción submarina en las aguas cercanas a la costa. Thomas Sutcliffe, gobernador del archipiélago (usado como prisión en esa época), ordenó una recopilación de testimonios del tsunami entre los cuales aparece mencionada esta supuesta erupción.

Fragmentos extraídos de Sutcliffe (1839):

Observé una gran columna, algo como una tromba, ascender rápidamente desde el mar, lo cual me sorprendió, ya que no se veía una nube; se demostró que era humo, el que pronto cubrió el horizonte, y la parte oriental de la bahía, llamada Punta de Bacalao (…) Durante la noche, hasta cerca de las dos o tres de la mañana, aparecieron, a intervalos, violentas erupciones volcánicas, que nos mantuvieron despiertos a todos, y en constante pavor de que ocurriese algo más terrible que lo que habíamos experimentado. Estos fenómenos habían sido precedidos desde la puesta de sol por fuertes destellos de relámpagos, en la dirección donde vi el humo antes mencionado. Al día siguiente fui en el bote con una plomada para sondear el lugar donde había visto el humo, pero no encontré alteraciones en el fondo, mientras toda la costa cerca de la Punta de Bacalao está llena de fisuras, y en la orilla aún hay rastros de un cráter cerca del lugar donde explotó la erupción.
(Gobernador Thomas Sutcliffe)

Desde cerca de las siete de la tarde aparecieron erupciones volcánicas en Punta de Bacalao, que sólo duraron hasta cerca de las dos de la mañana.
(Teniente Francisco Molina)

Durante la noche, tenía la guardia avanzada en las murallas del castillo, y cerca de las siete observé llamas volcánicas elevarse en la dirección de Punta de Bacalao, pero cesaron antes del amanecer.
(Sargento Primero Pablo González)

El capitán Robert Fitz-Roy también hace referencia a estos eventos al describir los efectos del terremoto, probablemente a partir de los mismos relatos citados previamente:

La isla de Juan Fernandes fue muy afectada. Cerca de Punta Bacalao una erupción estalló a través del mar, en un lugar a cerca de una milla de tierra, donde la profundidad es de cincuenta a ochenta brazas (nota: 90 a 146 m aproximadamente). Humo y agua fueron arrojados durante gran parte del día, y eran visible llamas durante la noche.
[Fitz-Roy, 1839, p 418]

Representación de una erupción submarina la noche del 20 de febrero de 1835 vista desde el sector de El Pangal – Sutcliffe (1839)

Sin embargo y a pesar de lo espectacular del evento, nunca se ha encontrado evidencia alguna de tal erupción más allá de estos relatos. Fue el mismo Sutcliffe, algunos años después, quien instaló la duda acerca del fenómeno:

Muchos de nuestros lectores podrán recordar los reportes que aparecieron algunos años atrás, relativos a la destrucción total, por un terremoto, de la isla de Juan Fernández, en el mes de febrero, así como la aparición de un nuevo grupo de islas en los alrededores, producto de influencia volcánica. Estos relatos parecían tan auténticos, que nosotros mismos nunca dudamos ni por un momento de su verdad, especialmente porque los geógrafos han puesto ante nuestra vista tantas pruebas de los, así como creativos, destructores y transformadores poderes de la energía volcánica. Parece, sin embargo, que estos reportes no eran verdaderos: y por el bien de la ciencia en general, y especialmente de la precisión geognóstica, teniendo en cuenta que hace mucho en la navegación, nos regocijamos de tener verdaderos y bien autenticados reportes ante nosotros.
[Sutcliffe, 1841, p 438]

¿Se vio realmente una erupción submarina en 1835? Si asumimos que efectivamente ocurrió algo extraño, tal vez el tsunami haya desencadenado otro evento confundido con un volcán, como puede ser la inflamación de gases (metano, por ejemplo) liberados desde el fondo marino. Quizás también, al ser la isla un centro de prisioneros, se exageraran los relatos para que los convictos fueran liberados en atención a la emergencia.  De cualquier forma al poco tiempo hubo una rebelión y el gobernador tuvo que irse.

Además de todo lo anterior, en algunas fuentes se menciona una erupción ocurrida en febrero de 1839 unos 100 km más al oeste de Robinson Crusoe.

Montes O’Higgins: Se encuentran ubicados a unos 200 km de la costa chilena frente a Valparaíso y a casi 500 km al ENE de Robinson Crusoe. Son 2 cumbres separadas 25 km, pero unidas entre sí en su base. La más occidental es el Guyot O’Higgins (guyot=monte submarino de cima relativamente plana), con unos 3540 m de altura desde el fondo (347 m de profundidad), aunque en promedio fluctúa entre 400 y 500 m, mientras la oriental se trata del Monte O’Higgins, con su punto más alto a 714 m de la superficie y a unos 3280 del fondo marino, algo menor que su compañero.

Guyot y Monte O’Higgins – Sernageomin

Se estima que la formación se inició hace unos 8 a 10 millones de años de la misma forma que las demás de la cadena. Muestras de rocas obtenidas recientemente indicarían que el volcanismo habría continuado incluso después de que estos volcanes se apagaran, lo que supone una pregunta no resuelta en la volcanología sobre los mecanismos involucrados.

Muestra extraída desde la zona del monte O’Higgins – Sernageomin

JF6 (Dresden): Ubicado entre Alexander Selkirk y Robinson Crusoe, a unos 30 km al sur del eje principal de la dorsal, corresponde a un monte submarino de grandes dimensiones, con una altura aproximada de 3620 metros desde el fondo oceánico hasta los 378 m de profundidad. Tiene una forma alargada con 3 fracturas (rifts) que le confieren la apariencia de una estrella.

JF6/Dresden – Díaz-Naveas (2015)

Península Antártica:

Al norte del extremo más septentrional de la península Antártica se hallan las islas Shetland del Sur, que comprende una serie de volcanes en una alineación SO-NE. El origen de este volcanismo no está del todo claro y hay distintas teorías al respecto. Una idea incorpora una complicada interacción entre  placas tectónicas en que la subducción de la ancestral microplaca Phoenix (parte de la actual placa Antártica) bajo la misma placa Antártica causa una deformación tal que esta última es en parte comprimida y estirada en un movimiento rotacional, generando una zona de separación interna, llamada rift Bransfield, a través de la cual el magma asciende. Otra idea plantea que esta fractura sería consecuencia del movimiento de la placa Scotia con respecto a la Antártica. Este magma es de composición primordialmente basáltico, que le confiere una baja explosividad. Sin embargo, su interacción con el agua del océano puede causar fuertes explosiones. Sería largo nombrar todos los volcanes, así que me concentraré en el que más atención ha concitado en tiempos recientes. Como también es común, estos territorios son reclamados por distintas naciones, por lo que la toponimia es variable según la fuente.

Contexto tectónico de la península Antártica – Insugeo Argentina

Isla Decepción: De forma aproximadamente circular, su nombre viene (como suele suceder) de una mala adaptación del inglés “deception” que puede traducirse como “engaño”, ya que al circunnavegarla da la impresión de ser completamente cerrada, pero en su sector sureste posee una abertura hacia un casi lago interior, tratándose de una caldera sumergida de 12 a 15 km de diámetro. Alrededor de ella se puede hallar un sinnúmero de cráteres y pequeños conos. Decepción es una de las islas volcánicas más activas de las Shetland, conociéndosele varias erupciones desde el siglo 18.

Vista aérea de Isla Decepción hacia el SE – Crown Copyright

El 18 de febrero de 1955 inició sus funciones la base antártica chilena Presidente Pedro Aguirre Cerda (PAC) en Isla Decepción. En ella se efectuaban variadas investigaciones científicas, principalmente relacionadas al clima y el volcanismo. El 4 de diciembre de 1967 estaba programado el relevo del personal en la base. La tranquilidad se veía interrumpida por algunos temblores, pero la operación se realizó sin inconvenientes. Tras dejar al nuevo equipo y zarpar con el anterior, se dio la siguiente alerta, según relatan los archivos de prensa:

“¡Erupción volcánica en Isla Decepción! El volcán ha reventado y en breves minutos afectará con toda su violencia a la Base Presidente Pedro Aguirre Cerda”

Acto seguido se procedió a evacuar a los recién llegados. Lo mismo hicieron otras bases de distintos países que existían en el lugar. Resultado: la base PAC totalmente destruida, pero afortunadamente sin fallecidos que lamentar. La actividad volcánica continuó hasta 1970. La instalación nunca fue reconstruida y sus restos aún permanecen en la isla. A cambio, se crearon las bases Eduardo Frei y Villa Las Estrellas, en la zona continental antártica. Las ruinas, incluyendo el centro meteorológico y vulcanológico, fueron declaradas en 2001 Sitio y Monumento Histórico de la Antártida al alero del Tratado Antártico.

Erupción en diciembre de 1967 en bahía Telefon – Antonio Bendala

Y así hemos llegado al final de este largo viaje. Las aguas de nuestro planeta son de los lugares más desconocidos por el ser humano. Muchas formas de vida por descubrir y, en este caso, una geología casi indómita. Buena parte de los estudios en los que se basa este artículo datan de, al menos, algunas décadas, no habiendo demasiados nuevos antecedentes sobre estos temas. Quizás qué sorpresas se encontrarán en el futuro a medida que progresen las investigaciones. Por ahora sólo queda esperar.

A la memoria de Ron Schott, quien seguramente habría estado fascinado de fotografiar estos maravillosos rincones

 


Referencias:

D. Pedrazzi, K. Németh, A. Geyer, A. M. Álvarez-Valero, G. Aguirre-Díaz y S. Bartolini, 2018: “Historic hydrovolcanism at Deception Island (Antarctica): implications for eruption hazards”, Bulletin of Volcanology 80: 11

J. Diaz-Naveas, P. Apablaza, C. González, D. López, A. Silva, L.E. Lara y V. Astudillo, 2015: “Geomorfología y morfometría de Tres Grupos de Montes Submarinos de la Dorsal de Juan Fernández”, XIV Congreso Geológico Chileno

S. Kraus, A. Kurbatov y M. Yates, 2013: “Geochemical signatures of tephras from Quaternary Antarctic Peninsula volcanoes”, Andean Geology 40 (1)

J. Sepúlveda, 2012: “Tomografía sísmica 2D de alta resolución bajo los montes submarinos O’Higgins”, Tesis Magíster Universidad de Chile

L. Vezzoli y V. Acocella, 2009: “Easter Island, SE Pacific: An end-member type of hotspot volcanism”, Geological Society of America Bulletin v. 121

J. Cayupi, 1999: “Misión a Archipiélago Juan Fernández, monitoreo sísmico y gestión de riesgos”, Oficina Nacional de Emergencia

K. M. Haase, C. W. Dewey y S. L. Goldstein, 1996: “Two-way exchange between the Easter mantle plume and the Easter microplate spreading axis”, Nature v. 382

T. Sutcliffe, 1841: “Sixteen years in Chile and Peru, from 1822 to 1839”

T. Sutcliffe, 1839: “The Earthquake of Juan Fernandez, as it  occured in the year 1835”

R. Fitz-Roy, 1839: “Narrative of the surveying voyages of his majesty’s ships Adventure and Beagle (vol.2): between the years 1826 and 1836: describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagles’s circumnavigation of the globe”

J. Juan y A. De Ulloa, 1760: “A Voyage to South America: Describing at large the Spanish cities, towns, provinces, etc. of that extensive continent” v. 2

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