¿Qué tan cerca estamos de predecir terremotos?

Prende la televisión a determinada hora y ve a alguien hablando parado frente a una pantalla llena de dibujos mientras va describiendo si mañana lloverá o estará soleado, hará frío o calor y si habrá mucho viento. Lamentablemente las condiciones no serán las mejores y decide que al otro día saldrá con ropa gruesa y un gran paraguas. Esto mismo también lo puede consultar en su teléfono o computador, incluso con varios días de anticipación. Algo tan útil como rutinario que es parte de nuestra cotidianeidad.

Qué lindo sería si esto mismo pudiese hacerlo en un tema tan delicado como los terremotos. Desgraciadamente sólo podemos consultar los movimientos que ya han ocurrido y sus características, pero nada nos anuncia ni cuándo ni de cuánto ni dónde sucederán. Imaginen que cancela un viaje porque sabe que se producirá un sismo importante o no saldrá a la playa porque vendrá un tsunami en 3 días más. No, desafortunadamente eso no existe y eso implica que se pierdan muchas vidas que con esa ayuda se habrían salvado. Sin embargo, también vemos a una serie de personajes que aseguran tener la capacidad de saber de antemano esta información, anunciando temblores a diestra y siniestra. ¿Realmente hay gente con ese don? ¿Se ha desarrollado la tecnología para lograrlo? Acompáñeme a descifrar estas incógnitas.

1- Migración Sísmica

Comenzaré con el que quizás es el tema más polémico de los que voy a tratar. Como decía recién, desde hace unos años se hizo conocida una idea que asegura que sismos ocurridos en unas partes del mundo los pueden causar en otra. Esto se conoce como la “teoría de las migraciones sísmicas” como le han llamado sus defensores. No es algo nuevo, y de hecho es tentador establecer un vínculo, al menos aparente, entre eventos sucedidos en lugares lejanos. Solemos escuchar eso de que “Tembló en Japón, se viene para Chile” o cosas similares. Lamentablemente nada de esto tiene un asidero comprobado (y posiblemente nunca lo tenga), debido a que las placas tectónicas no son estructuras completamente rígidas. Para entenderlo, una mesa (muy rígida) significa que al aplicarle una fuerza por un lado no se deformará, sino que se desplazará. Nadie al empujar una mesa ve que se abolle, a menos que sea de goma u otro material. A medida que disminuye la rigidez, también lo hace el desplazamiento, pero aumenta la deformación. El trabajar con greda o plasticina lo ilustra bastante bien. En el caso de las placas, los sismos se generan por deformaciones locales de la corteza y no implican que el otro extremo de ellas se desplace. Como mucho se espera alguna influencia en zonas cercanas, pero nada más que eso. Así que no, los terremotos no “rebotan” por la Tierra como si nada. Imagínense el caos que sería que la cosa funcionara de esa manera.

No insistan, eso no sirve

2- Bioseñales

Perros que aúllan sin sentido, gatos que salen despavoridos, hormigas que súbitamente lo invaden todo, plagas de ratones y lombrices, caballos que se vuelven locos, pájaros descontrolados y que huyen en grandes cantidades, peces que desaparecen de su hábitat común, árboles que se secan, pozos que bajan sus niveles de agua, nubes de colores y otras de formas caprichosas, lluvias de colores, temperaturas más altas de lo habitual, el cielo de una tonalidad extraña, interferencias electrónicas, dolor de articulaciones, sensación de que algo va a pasar y un largo etcétera. Creo que todos o casi todos hemos oído o nos han contado de algun fenómeno de esta lista como aviso previo de un terremoto. Son las llamadas bioseñales. Me atrevo a decir que prácticamente todas sí han anticipado un movimiento telúrico, pero ninguna es una regla que se cumpla a cabalidad. Las relacionadas con animales son de las más estudiadas aunque no se ha llegado a una conclusión definitiva. Con la tecnología actual se ha logrado captar cómo perros y gatos se comportan de manera inusual segundos antes de un terremoto, lo que tiene una explicación. Un sismo libera diferentes tipos de ondas, siendo las principales las P (primarias) y S (secundarias); las P son más rápidas y suelen ser captadas por los animales un poco antes que las S, típicamente más violentas. En ocasiones, estando cerca del epicentro, las ondas P son sentidas como un “ruido subterráneo” que causa temor en la población. El comportamiento anormal de los animales días o semanas antes puede ser atribuido a desplazamientos muy lentos en la zona de fractura, los que liberan ondas en frecuencias inaudibles para el ser humano, pero sensibles para ellos.

Anecdóticamente, a inicios de 1975 la ciudad de Haicheng en China fue evacuada tras observarse diversas bioseñales, como cambio de nivel en los pozos o serpientes saliendo de sus madrigueras, junto a una serie de pequeños temblores. El 4 de febrero un sismo de M 7.3 mató a 2000 personas, pero gracias a las advertencias se evitó una tragedia mayor. Desafortunadamente, en 1976, otro sismo similar cobró la vida de cientos de miles de personas en Tangshan, también en China.

“Círculo en el Sol, aguacero o temblor” dice el refrán, pero no tiene nada que ver – Reuters

3- Alarmas Sísmicas

Tras el terremoto de México del 7 de septiembre recién pasado, causó impacto el video de un noticiero en el que sonaba una alarma anunciando la ocurrencia de un sismo en los siguientes momentos. Tras más de 1 minuto se aprecia cómo se inicia el movimiento, pero las personas ya están ubicadas en sitios seguros. ¿Por qué eso no existe en Chile? fue la pregunta ineludible por esos días. La verdad, es un asunto complicado. El sistema se basa en exactamente lo mismo que explicaba sobre los animales y las ondas P y S, pero acá en vez de orejas y patas tenemos sensores con alarma.  El gran problema son las distancias. Si asumimos una velocidad conservadora (y generosa) de 3 km/s para las P y tenemos un sensor exactamente en el lugar del epicentro (donde se inicia la ruptura), una persona a 10 km tendría aproximadamente 3 segundos para resguardarse. Otra a 50 km tendría unos 15 segundos y finalmente a 100 km serían 30. Tal vez un poco más, considerando que las ondas S se mueven con una velocidad de algo menos que la mitad que una P. Eso en este caso tan favorable. La velocidad depende del material: aumentémosla a 5 km/s para una roca más densa. Se reduce bastante el tiempo. Chile, a diferencia de México, es un país muy angosto y las zonas más cercanas apenas alcanzarían a oír la alarma cuando empezaría a temblar. La mayor utilidad se daría en grandes terremotos, especialmente en lugares más lejanos. Como los sismos en nuestro país se producen generalmente bajo el mar, lo ideal sería tener una red de instrumentos en el fondo marino, tal como en Japón. Ahí el asunto pasa a ser económico: ¿vale la pena desembolsar millones de dólares para unos pocos segundos? El debate quedó instalado.

Aparato detector de ondas P – Survival Supplies Australia

4- Lagunas Sísmicas

Acá la cosa se pone interesante. Los terremotos, especialmente los más grandes, liberan mucha energía, que debe salir de alguna parte. Pues bien, como habrán escuchado muchas veces, dicha energía surge de la deformación producida cuando el movimiento de una placa tectónica es trabado por otra, como en una zona de subducción, en la que una, generalmente de naturaleza oceánica, desliza bajo la otra, continental. Ejemplo: la placa de Nazca bajo la Sudamericana en Chile. Este proceso es de larga duración, usualmente décadas o siglos, por lo que se pueden identificar ciertas zonas en las que no ha habido un terremoto significativo en mucho tiempo. Esas son las famosas lagunas o brechas sísmicas. Normalmente se recurre a los registros históricos para lograr acotarlas, pero no siempre son completos o confiables, impidiendo tener información detallada sobre el comportamiento sísmico de un lugar. Sin embargo, aquí es donde la tecnología viene en nuestra ayuda. Tal deformación a lo largo de los años no puede pasar desapercibido y para medirlo se utilizan instrumentos de GPS, capaces de detectar variaciones de milímetros en el terreno. A fines de la década de 1990 se dio inicio a un proyecto cuya finalidad era recabar este tipo de datos para una de las lagunas sísmicas más antiguas del momento: Constitución-Concepción. Los resultados arrojaron que la zona estaba “madura”, es decir, tenía suficiente energía para generar un terremoto de grandes proporciones, que fue calculado en 8.3-8.5. La última publicación de esta investigación apareció en 2009, pocos meses antes del Mw 8.8 que liberó la energía acumulada tras 175 años, confirmando las conclusiones. Pero esto no basta. ¿Siempre se tendrá el mismo comportamiento? ¿Ocurrirá la misma deformación o tensión antes del próximo terremoto? Más allá de las pruebas de laboratorio, habría que tener los datos de un ciclo sísmico completo, es decir, para el 27-F serían 175 años, y para corroborarlo, los del próximo, en ¿150, 200? años más para lograr tener una idea de los parámetros críticos y aproximarse lo más posible a un pronóstico sísmico. No siempre parece ser tan sencillo. El terremoto Mw 9.0 que devastó Japón en 2011 tuvo su predecesor… en el siglo IX, es decir, hace más de 1100 años, más exactamente el 9 de julio de 869.

Principales lagunas sísmicas existentes a la fecha en Chile – Centro Sismológico Nacional

5- Terremotos Lentos

Generalmente asociamos la actividad sísmica con movimientos bruscos y violentos que causan daños o un buen susto. Durante los últimos años, sin embargo, se ha identificado un nuevo tipo de ellos: los terremotos lentos. Éstos liberan la energía equivalente a un sismo mayor, pero a diferencia de los por todos conocidos, son imperceptibles, ya que duran semanas o incluso meses, siendo sólo detectables por los instrumentos. En algunas ocasiones se han podido relacionar como precursores de un evento importante, puesto que definirían el área de la hipotética futura ruptura, pero esto no siempre es así o al menos no es categórico, por lo que ante su ocurrencia se les sigue con mucha atención. Esta es una rama de la sismología que está en pleno desarrollo y que, como muchas disciplinas, aún requiere más observaciones que permitan una mejor comprensión del fenómeno.

Sismos lentos detectados en el NW de Estados Unidos entre el 21/12/2015 y 12/01/2016, equivalentes a uno de magnitud 6.5 – Pacific Northwest Seismic Network

Esas son las principales ideas y líneas de investigación que se han seguido a lo largo del último tiempo, algunas con más futuro que otras. A propósito, hay que recordar que cuando visualizamos el futuro lo que hacemos habitualmente es proyectar el presente. Si viajáramos a la Edad Media y preguntáramos a la gente cómo se imaginaría que volarían los humanos, seguramente contestarían que imitando a los pájaros. Nada de motores ni aerodinámica, porque simplemente no existía. Quién sabe qué descubrimientos habrá en los tiempos que vienen. Mientras tanto, el consejo es como siempre no hacer caso de charlatanes en TV que anuncian sismos a diestra y siniestra, porque, hasta ahora, los terremotos no se pueden predecir. Lo mejor es siempre seguir a fuentes oficiales o cuya fuente sea confiable, o sea, científica.

Ni lo sueñen


Enlaces de interés:

Emol:
La historia del único terremoto que la ciencia ha podido predecir

Metro News, Toronto:
A 6.5-magnitude earthquake struck off the B.C. coast… and nobody felt it

Aficienciando (modelo del terremoto de 1960 con sismo lento):
Caracterizando el megaterremoto de 1960: el legado de Inés Cifuentes

 

 

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