Se nos quema la casa

2016 se despidió con un terremoto en el sur de Chile. Afortunadamente, no hubo daños de gran envergadura ni víctimas fatales que lamentar. Recién estrenado 2017, una nueva emergencia concitaba la atención nacional. Esta vez, se trataba de un incendio forestal que había alcanzado zonas pobladas destruyendo más de un centenar de casas, reviviendo los temores de lo ocurrido en 2014 cuando el fuego consumió casi 3 mil viviendas y costó la vida a varias personas. El debate sobre cómo enfrentar este tipo de situaciones volvió a emerger. Sin embargo, era sólo un pequeño antecedente de lo que se vendría.

A mediados de enero, una serie de incendios forestales, muy en línea con la época estival, comenzaron a aparecer en varios sectores de la zona central del país, cuya magnitud era relatada a través de las redes sociales. Uno de ellos, en la comuna de Pumanque, se propagaba rápidamente por miles de hectáreas, por lo que la comunidad pedía desesperadamente se enviara ayuda para contenerlo y evitar su llegada a sectores poblados. Salvo brigadistas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y Bomberos, no ocurrió nada.

No fue sino hasta que el humo llegó a la capital, Santiago, que recién los medios comenzaron a dar consejos sobre el uso de mascarillas para mitigar el efecto de los contaminantes. La presión y molestia social fue tan grande que recién el 20 de enero el gobierno declaró Estado de Catástrofe en las regiones del Maule y O’Higgins, que permite la restricción de ciertas actividades, generalmente a cargo de personal militar. Fue una medida tardía, equivalente a llamar a Bomberos cuando ya se ha quemado la mitad de la casa. Se decía que los medios de combate eran suficientes, pero con el correr de las horas quedaba claro que no era así.

Comenzó entonces a circular la idea de pedir ayuda internacional, algo que al parecer nuestras autoridades ven como un acto de humillación ante el mundo, ya que de otra manera no se explica su reticencia a hacerlo, tal como sucedió tras el terremoto del 27 de febrero de 2010. Existen muchas emergencias en las cuales incluso los países más preparados se ven superados. Chile tiene brigadas entrenadas y equipamiento como aviones y helicópteros, pero la magnitud de la catástrofe era tal que estos recursos quedaban muy cortos. A esta altura llevábamos más de una semana de importantes incendios que iban en camino a convertirse en los más grandes jamás registrados.

Uno de los debates más extendidos era (y sigue siendo) acerca de los aviones adecuados para nuestro país. Que se necesitan de 3 mil litros, que mejor de 6 mil. Hay de 10 mil. Mejor varios de 4 mil, pero son lentos, los otros cargan más rápido… un sinfín de propuestas teóricas, pero ninguna solución concreta. Fue así como surgió la figura de una chilena, radicada en Estados Unidos, quien ofreció financiar la operación del avión cisterna de mayor capacidad del mundo, el Global SuperTanker, propiedad de una empresa estadounidense. Se trata de un Boeing 747 adaptado que permite la descarga de hasta 72 mil litros de agua y retardante, ayudando al control de los incendios por parte de los equipos en tierra. Sin embargo, el director de la Conaf advirtió que no servía en Chile debido a la topografía de nuestro territorio, idea respaldada por varios “expertos” que pululan por los medios durante las emergencias. Tras varias trabas burocráticas incomprensibles, finalmente arribó el 24 de enero. Esa misma tarde realizó sus primeros vuelos, calificados como exitosos, acallando a sus detractores. El SuperTanker se ha convertido en todo un símbolo de esperanza y un verdadero ícono de la emergencia, siendo aclamado en cada una de sus operaciones. Incluso su tripulación ha retribuido con videos y saludos la acogida de la gente.

Avión Global SuperTanker en el Aeropuerto de Santiago - AgenciaUno

Avión Global SuperTanker en el Aeropuerto de Santiago – AgenciaUno

Lamentablemente, lo peor estaba por venir. La misma noche que llegó el avión, las llamas arrasaron el poblado de Santa Olga, en la región del Maule, destruyendo unas 1200 casas y dejando más de 3000 damnificados. Fue la gota que rebalsó el vaso, aunque irónicamente el agua era escasa en el lugar. A partir de ese hecho se ha organizado una gran campaña  a nivel nacional en ayuda de los afectados, no sólo de Santa Olga, sino de todas partes. Hay otros lugares, como el sector de Los Aromos, en que hasta 500 casas se han quemado, agravando el panorama. Muchos de estos asentamientos viven en torno a la actividad forestal, que ha reemplazado la flora nativa de los cerros con especies exóticas para la producción maderera, las mismas que se han incendiado. En cuanto a pérdida de vidas humanas, suman 11 fallecidos, contando brigadistas, bomberos, carabineros y habitantes que han quedado atrapados en sus casas en medio del fuego.

Santa Olga tras ser arrasada por las llamas - EFE

Santa Olga tras ser arrasada por las llamas – EFE

Si comparamos los datos de la presente temporada de incendios, resulta por lejos ser la más destructiva de la que se tiene registro. Sin aún terminar el primer mes del año (las temporadas comienzan antes, pero la actividad se concentra en los meses de verano), llevamos sobre las 500 mil hectáreas quemadas. La mayor parte de lo afectado son pastizales (muy secos) y plantaciones de pinos y eucaliptos para uso industrial, junto a bosque nativo. Llama la atención que 3 de los 4 más grandes incendios hayan ocurrido en los últimos 5 años, que puede deberse tanto a que las condiciones ambientales son cada vez más favorables debido al calentamiento global, como a la irresponsabilidad de los visitantes, siendo éste el caso del incendio en las Torres del Paine debido a una cocinilla mal apagada por un turista extranjero.

Resumen de los mayores incendios forestales desde 1985. En negrita los ocurridos en los últimos 5 años - Elaboración propia, datos de Conaf (2009)

Resumen de los mayores incendios forestales desde 1985. En negrita los ocurridos en los últimos 5 años – Elaboración propia, datos de Conaf (2009)

Son precisamente las causas de estos fenómenos las que concitan buena parte de la atención social. A diferencia de terremotos o erupciones volcánicas, que son de origen natural e inevitables, los incendios forestales suelen generarse casi en su totalidad por la actividad humana, ya sea de manera intencional o negligente. En varios de los focos de fuego se han encontrado elementos acelerantes, principalmente bencina y/o parafina y en algunos casos restos de fósforos, según los propios brigadistas. Hasta la fecha van casi 40 detenidos por esta razón. De comprobarse su culpabilidad, arriesgan altas penas, ya que el delito de incendio con resultado de muerte es uno de los más graves que existe en Chile.

Hace unas semanas éramos testigos de la polémica desatada en la carrera presidencial estadounidense por la cantidad de noticias falsas que circulaban en redes sociales. Lo que parecía ser un tema exclusivo del otro extremo del continente también llegó a nuestro país a propósito de los incendios. Debido a los numerosos e inexplicables orígenes del fuego, las sospechas de su intencionalidad son cada vez más fuertes y las detenciones mencionadas parecen confirmarlo. Esto ha generado una verdadera sicosis entre la población que ha llevado incluso a la formación de cuadrillas improvisadas de vigilantes para evitar nuevos incendios. Es un tema sensible, en el que se ha acusado a gente que no tenía nada que ver. Las redes sociales han sido caldo de cultivo de estos y otros rumores, desde que se ha detectado extranjeros encendiendo fuego, pasando por supuestas antorchas encontradas en los bosques, paracaídas incendiarios, hasta un presunto corte de luz nacional que llevó a las autoridades a desmentir tal información. Es tal el grado de noticias falsas que se ha abierto una investigación para perseguir a quienes inventen y propaguen esos rumores.

Comunicado del Ministerio de Energía desmintiendo un supuesto corte de electricidad - Min. de Energía

Comunicado del Ministerio de Energía desmintiendo un supuesto corte de electricidad – Min. de Energía

Las condiciones atmosféricas han sido excepcionalmente anormales durante los últimos días. Una profunda y persistente dorsal, es decir, una especie de lengua de aire cálido y seco, provocó que las temperaturas en las regiones más amagadas se hayan elevado a valores nunca vistos. Partamos con Santiago, que en menos de 1 mes ha batido su máxima marca histórica 2 veces, alcanzando hasta los 37,4°C. Si vamos más al sur, Chillán, en la región del Bío-Bío, llegó a 41,4°C, la temperatura más alta que haya experimentado. Casos aparte corresponden a los de Cauquenes (Maule) y Quillón (Bío-Bío), en donde las estaciones registraron 44,5°C y 44,9°C, respectivamente, siendo los valores más altos a nivel nacional en la historia, pero hay que hacer una acotación: ambas localidades están muy cercanas a los incendios, lo que casi seguramente incidió en un aumento de tal vez 2-3 grados por sobre lo que se hubiese alcanzado normalmente. El calentamiento global sufrido por el planeta hará que estos eventos extremos sean cada vez más intensos y frecuentes. Lo que antes era ocasional se convertirá en habitual.

La ayuda internacional, como era de suponerse, no se hizo esperar. Han llegado numerosos equipos de países como Perú, México, España, Portugal, entre otros, que suman más de 400 brigadistas. A ellos se suman aviones y helicópteros, qntre los que destaca el Ilyushin Il-76 ruso, con capacidad para casi 50 mil litros. Por su algo complicado nombre, ya ha sido bautizado cariñosamente como “El Luchín”, apelando al característico ingenio chileno. Además, otras personas ligadas al ámbito empresarial comprometieron el arribo de un C-130 Tanker desde Australia. El aporte privado ha sido fundamental en este tipo de recursos.

El futuro de las zonas afectadas es complicado. No sólo por la reconstrucción guiada por las campañas de ayuda, sino por la planificación del territorio, lo que incluye la reforestación. Está claro que las especies introducidas, aunque de gran valor económico, son un factor fundamental en la propagación del fuego. Se ha sugerido replantar bosques nativos, que sería lo ideal, pero de mediana a larga data, ya que son de lento crecimiento en comparación a los otros y bastante costosos. Otra idea es generar una mezcla en la que convivan ambos tipos de árboles, dado que los terrenos quemados serán sometidos a una fuerte erosión mientras no se recupere la cubierta vegetal. Este es otro tema de debate, ya que además se conoce que los árboles exóticos consumen mucha agua, resecando los lugares en los que crecen.

La entrada de humedad y el descenso de las temperaturas han permitido un mayor control de los diversos frentes de la catástrofe, aunque apagados algunos, se prenden otros. El avance del verano, del que aún queda mucho, nos indica que no será la última oportunidad en que surjan estas emergencias. Dependiendo de las condiciones, es esperable que los incendios sean más comunes hacia el sur. De hecho, ya se han registrado algunos en la ciudad de Valdivia, 300 km al sur de los focos más activos. Por ahora parece estarse de a poco ganando la batalla, al menos temporalmente.

Comparación de imágenes que muestran los incendios. Se aprecia una cierta disminucion en su intensidad - Sergio Abarca Delgado

Comparación de imágenes que muestran los incendios. Se aprecia una cierta disminucion en su intensidad – Sergio Abarca Delgado

Se nos quema la casa, pero no podemos escapar de ella.

Referencia:

Conaf, 2009: “Los Grandes Incendios Forestales en Chile 1985-2009”

Si desea ayudar, visite la siguiente página con información oficial: ChileAyuda

Anuncios

Tus aportes son muy valiosos, por favor no dudes en comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s