Felices 20 años, Ovdas

En la actualidad, cada vez que queremos saber sobre un volcán en Chile, simplemente ingresamos a la web del Sernageomin y obtenemos lo que buscamos. Alternativamente, podemos contactarnos vía redes sociales para consultar dudas. Sin embargo, esto distaba mucho de ser así anteriores épocas, en las cuales la información se restringía a los círculos científicos. Ha sido un largo y sinuoso trecho hasta lograr los avances que existen la actualidad.

Ya en 1963, el Dr. Lorenzo Casertano, al estudiar la erupción del volcán Villarrica de entonces, planteó la idea de contar con un observatorio especialmente dedicado a su vigilancia. La propuesta nunca se concretó. Décadas más tarde, en 1988, entraba en actividad el volcán Lonquimay en un espectacular ciclo eruptivo, haciendo patente nuevamente la necesidad de establecer un centro de observación volcánica, para estar mejor preparados al momento de enfrentar estos fenómenos, más aún considerando las catástrofes vividas en 1980 con el Santa Helena, Estados Unidos, y el Nevado del Ruiz en Colombia, tragedia que acabó con la vida de 23 mil personas.

En 1989, el geólogo Hugo Moreno, junto a su colega José Antonio Naranjo, asumieron el desafío de instalar definitivamente un observatorio volcanológico en Chile, tomando en cuenta la gran cantidad e intensa actividad eruptiva concentrada especialmente desde la Araucanía hasta Los Lagos. Golpearon muchas puertas hasta convencer al gobierno regional de financiar su proyecto. Así, en 1996, nace oficialmente el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas), con sede en Temuco.

La ubicación no fue antojadiza. En sus cercanías se encuentran 2 de los volcanes más activos de Sudamérica: el Llaima y Villarrica, con innumerables erupciones descritas desde hace muchos años. A ellos se le sumaron el Lonquimay, Mocho-Choshuenco, Cordón Caulle, Osorno, Calbuco y Michinmahuida, escogidos debido a su frecuencia y violencia eruptiva. En esos años los recursos no eran muchos y algunos eran monitoreados incluso con 1 sólo equipo, por lo que si se requería en alguna ocasión, se reforzaba “desvistiendo” a otro para reforzar la vigilancia, como fue el caso de un enjambre sísmico en el Caulle durante 2007.

Llegó el 2008 y no terminaban de apagarse los fuegos artificiales cuando se encendían las alarmas: el Llaima entraba en erupción, acaparando la atención mediática con impresionantes imágenes. A fines de abril, una inquietante serie de sismos puso en vilo por algunos días a la ciudad de Chaitén. Se concluyó que era de origen tectónico, llamando a la calma a la población, aún con el recuerdo del terremoto y tsunami de 1 año antes en Aysén. La noche del 1 al 2 de mayo pasaría a ocupar un importante lugar en la historia de la ciencia chilena.

A pesar de lo dicho, un volcán entraba en erupción, cubriendo de ceniza las cercanías de Chaitén. “Es el Michinmahuida” se afirmó, alejando los temores debido a su distancia. Con la luz del amanecer el panorama cambió abruptamente. Se trataba del volcán Chaitén, hasta entonces considerado un cerro por los vecinos, a sólo 10 km de la ciudad, lo que ponía en serio riesgo a los habitantes. Se iniciaba así una de las evacuaciones más grandes conocidas en Chile, involucrando a más de 3500 personas que se iban con lo puesto pensando en volver pronto a sus casas. El resto es historia conocida.

Este evento motivaría la evidente preocupación de las máximas autoridades de entonces, las cuales son informadas y convencidas por Hugo Moreno de inyectar una mayor cantidad de recursos, para robustecer enormemente el limitado equipamiento presente en un tema tan importante. De esta manera se comienza a gestar lo que hoy es la Red de Vigilancia Volcánica. Así, se pasó de monitorear precariamente 8 volcanes en 2008 a 45 en 2016, ya no sólo con sismómetros, sino incluyendo medidores de gases, deformación y cámaras para el seguimiento online, según la prioridad basada en el riesgo. En la actualidad, el Ovdas es el centro único que más volcanes activos tiene a su cargo a nivel mundial, ya que si bien en EE.UU. hay más monitoreados, se reparten entre distintas instituciones estatales.

Observatorios con más volcanes monitoreados en el mundo - Sernageomin

Observatorios con más volcanes monitoreados en el mundo – Sernageomin

No todo es vigilancia. Aprovechando que los volcanes también duermen, se han elaborado mapas de riesgo, estudios geocronológicos para datar erupciones y acercado a la comunidad mediante charlas informativas y difusión de conceptos volcánicos. La familia también ha crecido al incentivar la formación de nuevos profesionales que aporten a mejorar el conocimiento en los diversos temas relacionados. ¿Y el Ovdas? Es una parte más de esta red, siendo el encargado de procesar los datos técnicos de monitoreo para  confeccionar los informes y así tomar decisiones como los cambios de alerta.

Evolución de la vigilancia instrumental en los últimos años - Álvaro Amigo, Sernageomin

Evolución de la vigilancia instrumental en los últimos años – Álvaro Amigo, Sernageomin

Parafraseando un conocido aviso televisivo, “el proyecto está inconcluso” y claramente no es buena idea dejarlo a medio camino. Dada la gran cantidad de esfuerzos humanos y técnicos para manejar tanta información, se ha propuesto crear nuevos centros que permitan aliviar la carga que se canaliza solamente en la sede de Temuco. Es un proyecto a mediano-largo plazo, que contempla originalmente 3 observatorios adicionales según la región que tenga a su haber.

Hasta ahora, el que cobra más fuerza como el próximo es el Observatorio de Coyhaique, que abarcaría desde el volcán Yates hasta el Hudson. La reciente instalación de instrumental en el volcán Burney en Magallanes (cuyos reportes aún no se inician)  podría ampliar este rango. Este avance permitió que haya vigilancia de al menos 1 volcán en todas las regiones de Chile continental que los posean. El siguiente desafío es Rapa Nui y, por qué no, la Antártica, donde también han habido consecuencias.

ovdas

Nuevos centros propuestos para el Ovdas – Sernageomin

Como todo proyecto en evolución, los desafíos no están ausentes. Luego de la exitosa anticipación de la erupción del Cordón Caulle en junio de 2011, parecía que todo marchaba sin sobresaltos. La extraordinariamente rápida evolución de la actividad que desembocó en la erupción del Calbuco en abril de 2015 aterrizó las expectativas. No se conoce todo por lo que nada puede asegurarse totalmente. Sin duda que desde entonces la prudencia ha primado, en colaboración con la técnica, a la hora de alertar sobre los cambios en el comportamiento volcánico. Por otra parte, la mejora en las plataformas de comunicación aún está en desarrollo, todavía lejos de la gran transparencia en la información de otros observatorios en el mundo, objetivo al que se debe converger en el futuro.

Próximamente, entre el 20 y 25 de noviembre de 2016 se desarrollará la conferencia internacional Cities on Volcanoes 9, en la ciudad de Puerto Varas, en la que se abordarán temáticas relacionadas a la convivencia de la comunidad y los volcanes, muchas veces inseparables. Es una oportunidad muy valiosa de intercambiar información entre todos y ayudar a que esa relación mutua sea más armoniosa.

Mientras tanto, Feliz Cumpleaños, Ovdas, y que vengan muchos más.

Material de interés:

Diario Austral de Temuco, 6 septiembre 2015: Entrevista a Hugo Moreno

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