Aluvión de Antofagasta de 1991

Los trágicos acontecimientos ocurridos en la Región de Atacama a fines de marzo de 2015, con numerosos muertos y desaparecidos tras una serie de aluviones a causa de fuertes lluvias, pusieron en el centro de la noticia este tipo de fenómenos. El por qué, cómo y cuándo fueron preguntas reiterativas por esos días. Sin embargo, como suele ser habitual, la memoria es frágil. 25 años antes sucedió un evento similar, pero aún más mortífero, que ya parece haber sido relegado a un mero dato estadístico.

Durante la noche del 17 y madrugada del 18 de junio de 1991, un fuerte e inusual temporal causó intensas lluvias en la zona de Antofagasta. Las áridas quebradas, no acostumbradas a recibir tanta agua (de hecho, ni un poco) y sin tener ningún tipo de vegetación, no fueron impedimento para que se generaran aluviones de lodo y piedras en muchas de ellas. Uno de aquellos torrentes arrasó parte de la zona urbana de la ciudad de Antofagasta, capital de la Región de Antofagasta, dejando 92 muertos y 16 desaparecidos y un rastro de destrucción pocas veces visto: 700 viviendas sufrieron destrucción total y 4000 experimentaron severos daños. El número de damnificados fue de unas 20 mil personas.

Aproximadamente entre las 0:30 y 3:30 hrs de Chile (GMT-4) del día 18, una llovizna registrada desde la tarde del 17, se transformó en una torrencial lluvia, la que alcanzó acumulados de entre 14 y 42 mm durante ese período de tiempo, una situación absolutamente extraordinaria, considerando que la media anual no supera los 2 mm. Más aún, la intensidad media de la precipitación estuvo entre los 5 y 14 mm/hora, con peaks estimados de 24 mm/hora, valores muy fuera de lo común, considerando que 10 mm/hora es una lluvia fuerte, incluso en climas húmedos como los del sur de Chile.

Clasificación de las lluvias según su intensidad en mm/hora. No existe información pública de estos datos en Chile - Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET)

Clasificación de las lluvias según su intensidad en mm/hora.  No se encontró información pública de estos datos en Chile – Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET)

¿Qué sucedió?

Meteorológicamente hablando, entre el 11 y 21 de junio se situó una fuerte alta presión (anticiclón) de bloqueo al suroeste del cono sur, cerca de la Antártida. El término “de bloqueo” significa que impide el paso de bajas presiones por donde habitualmente circulan, desviándolas hacia más al norte de lo habitual, manteniendo la zona cubierta por este anticiclón sin precipitaciones y con poca nubosidad. Así, el núcleo de la borrasca llegó a la altura de la Región de los Lagos. Adicionalmente, la débil presencia del anticiclón subtropical (alta presión en el norte), permitió el avance del sistema frontal hasta más al norte de lo acostumbrado, alcanzando su influencia hasta Antofagasta, lo que de por sí no explica las lluvias. El problema es que se dieron condiciones apropiadas, como la presencia de una corriente en chorro y otros parámetros inusuales para esa latitud, que al combinarse con el frente propiciaron la generación de una intensa inestabilidad en la zona, traducida en muy fuertes precipitaciones concentradas en poco tiempo.

Aproximación gráfica de la situación atmosférica ocurrida en 1991. AB=Alta de bloqueo; APSO=Anticiclón Subtropical del Pacífico Suroriental - Vargas et al, 2000

Aproximación gráfica de la situación atmosférica ocurrida en 1991. AB=Alta de bloqueo; APSO=Anticiclón Subtropical del Pacífico Suroriental – Vargas et al, 2000

 

Temperatura, presión y viento en Antofagasta antes, durante y después del período de las lluvias, marcado por las barras negras - Garreaud y Rutllant, 1996

Temperatura, presión y viento en Antofagasta antes, durante y después del período de las lluvias, marcado por las barras negras – Garreaud y Rutllant, 1996

La llegada de tales sistemas hasta pleno desierto no es tan extraña, pero usualmente afecta con lloviznas persistentes que causan dificultades debido a lo árido del sector. Sin embargo, condiciones tan inusuales deben llevar a pensar que tienen un factor que no está siempre presente. Efectivamente, es así, y tiene nombre: El Niño (ENSO por su nombre en inglés, acrónimo de El Niño Southern Oscillation)

Estudios realizados posteriormente revelan que, si bien no todos los eventos ENSO han acarreado precipitaciones generadoras de aluviones en la zona norte, todos los fenómenos de ese tipo han ocurrido en años en que se ha registrado un ENSO de moderado a muy fuerte.  De hecho, lo ocurrido en 1991 no es nuevo y se ha registrado varias veces antes, a saber: 1877-78 (MF), 1884-85 (F), 1918-20 (F), 1925-26 (F), 1940-41 (MF), 1972-73 (F), 1982-83 (MF) y 1991-92 (F). Las letras F y MF indican El Niño Fuerte o Muy Fuerte, respectivamente. En cuanto a las lluvias en los períodos con ENSO moderado, se conocen las de 1796, 1819, 1852, 1859, 1868, 1911, 1918, 1929-30, 1932, 1939, 1944, 1976, 1980, y 1987.

Eventos ENSO durante el siglo 20 (F=fuerte; MF=muy fuerte). Flechas indican ocurrencia de aluviones - Vargas et al, 2000

Eventos ENSO durante el siglo 20 (F=fuerte; MF=muy fuerte). Flechas indican ocurrencia de aluviones – Vargas et al, 2000

De esta manera, las extraordinarias precipitaciones que ocurrieron, sumado a la nula cobertura vegetal y la fuerte pendiente de las quebradas adyacentes a la ciudad, fueron la conjugación ideal para el desastre. El suelo, para nada acostumbrado a recibir agua, simplemente no la absorbe, por lo que simplemente escurre ladera abajo. Imagínense este proceso repetido en numerosas partes a la vez dentro de una cuenca: el flujo se canaliza por la quebrada arrastrando todo el material disponible, generando aluviones de barro y piedras que finalmente alcanzaron zonas pobladas de Antofagasta, con el trágico balance ya comentado. Como si fuera poco, algunos sistemas de transporte de agua potable colapsaron, empeorando la situación, que naturalmente ya era grave. No hubo colapso de embalses, pero de haber ocurrido la tragedia habría sido de proporciones insospechadas.

Antofagasta tras el aluvión - Youtube

Antofagasta tras el aluvión – Youtube

Pasada la emergencia, lo importante es tomar conciencia del riesgo que significan estos eventos y lo significativo de adoptar medidas que eviten o atenúen las consecuencias, más aún considerando que el fenómeno presenta una cierta recurrencia. Afortunadamente fue así y en términos concretos se construyeron “piscinas aluvionales”, que son como pequeños embalses que, ante una situación como la descrita, se van llenando antes de rebalsar y dejar seguir el agua hasta el siguiente, atenuando la fuerza del flujo y eventualmente deteniéndolo, dando, en el peor caso, tiempo para evacuar a la gente potencialmente afectada.

Piscinas aluvionales construidas tras el desastre de 1991 - Gore Antofagasta

Piscinas aluvionales construidas tras el desastre de 1991 – Gore Antofagasta

Lamentablemente, como lo señalé al comienzo, la memoria falla muy seguido y la actitud de muchas personas no contribuye a la seguridad de la población. En 2013, durante una inspección, se observó gran cantidad de basura cerca de las piscinas, lo que ponía en serio peligro la efectividad de las mismas, procediéndose a su limpieza, en un gasto de recursos (que no siempre se tienen) totalmente innecesario. Es de esperar que se hayan hecho campañas para evitar la repetición de ese nefasto comportamiento, que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Basura cerca de piscinas aluvionales, año 2013 - Gore Antofagasta

Basura cerca de piscinas aluvionales, año 2013 – Gore Antofagasta

Los cada vez más notorios efectos del cambio climático nos obligan a tener siempre presente este tipo de situaciones, porque la tendencia prevista es la de una intensificación y/o mayor recurrencia de ellas, por lo que debemos estar siempre atentos y no bajar la guardia. Recordemos que el agua sí tiene memoria.

Referencias:

René Garreaud y José Rutllant, 1996: “Análisis meteorológico de los aluviones de Antofagasta y Santiago de Chile en el período 1991-1993”

Gabriel Vargas, Luc Ortlieb y José Rutllant, 2000: “Aluviones históricos en Antofagasta y su relación con eventos  El Niño/Oscilación del Sur ” (Revista Geológica de Chile v.27 n.2)

Blog Gatopistola: “Aluvión de Antofagasta – Un análisis a 20 años de la tragedia”

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