Nuevos antecedentes volcánicos de la Provincia de Palena

La erupción del volcán Chaitén del año 2008 no sólo trajo las conocidas consecuencias sobre la ciudad del mismo nombre en las cercanías, sino que también constituyó un punto de interés científico para estudiar el pasado volcánico de la zona. Es así como fueron descubiertas varias erupciones en los últimos siglos, desconocidas hasta entonces, incluyendo a otros volcanes vecinos. Ahora, una publicación salida a la luz hace poco tiempo, aporta nuevos antecedentes que podrían, incluso, cambiar de manera insospechada la historia volcánica reciente de la región.

Para conocer esos datos, se realiza lo que se denomina datación. Existen diversos métodos basados en distintos componentes químicos medibles en laboratorios especializados. El más conocido es el del carbono 14 o radiocarbono, aplicable sólo a materia orgánica, ya que está ligado directamente al proceso de descomposición de ella. En el trabajo al que recurriremos, para hacer más completa la medición, también se utilizaron técnicas relacionadas al plomo (Pb) y cesio (Cs) y así tener una mayor gama de resultados.

Una forma de obtener muestras es sacándolas de cortes en el terreno. Muchas veces no es necesario remover el terreno, ya que se encuentran fácilmente a orillas de caminos y carreteras, como ocurre en zonas montañosas. En estos lugares quedan expuestas las diferentes capas del terreno que reflejan su historia geológica. Habitualmente, la capa superior es la más reciente, comenzando por la vegetación actual, aumentando su edad a medida que descendemos.

Ejemplo corte en camino - Archivo personal

Ejemplo de corte en camino – Archivo personal

Otro procedimiento, más común en el último tiempo por facilidades tecnológicas, es el de extraer “testigos” del fondo de los lagos. Consiste en tomar una muestra cilíndrica en donde, análogamente al caso de los cortes, la parte superior es la más joven, correspondiendo al sedimento lacustre y retrocediendo en el tiempo a mayores profundidades. Es similar a lo realizado con los hielos polares, donde un metro puede representar miles de años, aunque en este caso puede ser mucho menos.

Muestras volcánicas cilíndricas - Large Igneous Provinces Commission, IAVCEI

Muestras volcánicas cilíndricas – Large Igneous Provinces Commission, IAVCEI

En ambos casos las erupciones quedan representadas como capas de material volcánico de algunos milímetros o centímetros (a veces metros) de espesor entre los diferentes estratos del suelo. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas y desventajas. El primero es muy útil para abarcar un gran período de tiempo, pero debido a la frecuente erosión a la que están sometidos los cortes, son las erupciones más grandes y habitualmente más antiguas las que logran ser datadas, quedando importantes vacíos en la cronología. El segundo método, si bien más trabajoso, permite el datado de las erupciones más recientes que no se pueden de la otra manera, aunque suele abarcar menos tiempo, porque se necesitaría un cilindro muy largo que normalmente no se tiene. La razón de esto es que los sedimentos lacustres generalmente no son perturbados por factores externos, incluyendo el oleaje. Sólo un evento muy extremo podría alterar los registros.

El lugar escogido en el estudio en que baso este artículo fue el lago Futalaufquén, ubicado en el Parque Nacional Los Alerces, provincia de Chubut, Argentina. Está a unos 30 km al NO de la ciudad de Esquel, y a unos 70 km al E del volcán Michinmahuida y 90 de Chaitén. Su importancia radica en que se encuentra aproximadamente “viento abajo” de aquellos centros volcánicos, es decir, es casi seguro que sea afectado por la dispersión de cenizas en caso de actividad explosiva, por lo que era un buen lugar para obtener muestras. Más al sur existe un sector ideal, el lago Amutuy-Quimey, pero al ser el resultado de un embalse que unió 4 lagos unidos por ríos,  no es una zona adecuada para este tipo de investigaciones.

Ubicación Lago Futalaufquén - Turismo Virtual

Ubicación Lago Futalaufquén – Turismo Virtual

Como decía antes, varios trabajos han identificado una serie de erupciones en la zona de Palena, agregando información a la poca o nula que se tenía. Así, por ejemplo, se pudo conocer que el Chaitén tiene eventos importantes cada 200-300 años en promedio y no 9000 como muchos creían, debido a un mal manejo (incluyendo volcanólogos) de la información entregada inicialmente. Algunas de ellas son mucho más grandes que la del año 2008, demostrando el inmenso potencial de este pequeño volcán.

Ahora al grano. El nuevo estudio logró detectar depósitos de tefra (material volcánico) asociados a 3 volcanes: Chaitén, Michinmahuida y Huequi. Este último es el menos conocido y dada su difícil accesibilidad (sector de Ayacara), sus antecedentes son muy escasos, con 1 erupción histórica a fines del siglo XIX e inicios del XX. El resumen de los resultados y su detalle es el siguiente:

tabla-palena

Resumen resultados – Modificado de Daga et al, 2016

La primera columna es el nombre de la capa datada y su profundidad respecto a la superficie. Así, la FU7 se inicia a los 6 cm y termina a los 7 (1 cm de espesor). La segunda es el resultado de la datación de cada capa. Agregué, para mayor comprensión, el rango de años que significa cada una. La tercera, como su nombre lo indica, son las características más notorias, incluyendo composición química y aspecto visual. La cuarta es el volcán al que se atribuye y la última columna corresponde a la erupción con la que se puede relacionar, sean históricas o descritas en otros estudios (cada asterisco es una observación individual) mediante años o el nombre de otras muestras (ej: LTT2, T1).

Como referencia, antes de esta publicación, las últimas erupciones conocidas con mayor o menor certeza eran:

  • Huequi: 1890 (ciclo extendido hasta aprox. 1920)
  • Chaitén: 2008, mediados siglo XVII (∼1650-80 según la fuente)
  • Michinmahuida: 1835, 1742

Así, hay varias observaciones interesantes que hacer:

1- Es muy importante que se agregue nueva información al historial de un volcán, en este caso el Huequi, ya que cualquier nuevo dato es siempre bienvenido. En particular, se documenta una erupción alrededor del 1700, dando unos 200 años de reposo hasta la última ya mencionada. Por otro lado, se confirma una actividad del Michinmahuida hacia los inicios del poblamiento de la zona, entre los siglos XV y XVI.

2- Llama profundamente la atención que en 2 de las 5 capas, haya composiciones químicas tan diferentes bajo la misma edad. El Chaitén, de características riolíticas, es único en la zona, por lo que todo lo que se detecte con esas propiedades tiene claramente su origen allí. Por eso es conocido como un “marcador regional” ya que donde aparezca, su fuente es conocida.

Para el caso de FU7, aunque se especula con un evento desconocido del Michinmahuida, no es descartable que haya sido provocado por el Huequi, puesto que su composición podría ser relativamente parecida en ocasiones (siempre hay un rango en el que puede moverse); sin embargo, en FU13 no hay por dónde puedan confundirse ambos volcanes. Basalto y riolita están casi en los extremos del abanico magmático.

Nuevamente especulando, veo 2 opciones: son la erupción del Michinmahuida de 1742 (cae en el rango de años) y otra desconocida del Chaitén (tal vez actividad explosiva menor), o la tefra de 1742 se depositó sobre la del Chaitén del siglo anterior. Aquí conviene aclarar que las técnicas de datación no siempre son aplicables en algunos casos, por lo que perfectamente pueden ser 2 erupciones con edades distintas no bien determinadas.  De todas maneras, queda abierta la posibilidad que haya sido el primer caso por un depósito no datado de un estudio anterior. Esto sería una novedad, quedando sujeta a futuras investigaciones.

3- El GVP (Global Volcanism Program) ya incorporó estos resultados a su base de datos, dejando como “inciertas” las erupciones de 1915 y 1775 (recuerden es una aproximación) para el Michinmahuida, pero no incluye la de 1530. Además agrega la de 1695 para el Huequi, pero no modifica la historia del Chaitén. Es curioso también que nunca haya considerado las de otro estudio lacustre del Chaitén que identificaba actividad durante los siglos recientes, quizás porque no era un paper sino una pequeña publicación.

Se puede ver que aún falta mucho por conocer y tengo la confianza en haber sido suficientemente claro con los antecedentes. No olviden consultar la sección de Archivos Útiles para ver los conceptos técnicos que se han usado.  Cualquier duda adicional o sugerencia, como siempre, sólo consulten en los comentarios o en mis redes sociales a la derecha de la pantalla.

Referencia:

Romina Daga,  Sergio Ribeiro Guevara y María Arribere, 2016: “New records of late Holocene tephras from Lake Futalaufquen (42.8°S), northern Patagonia”

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