La desconocida historia del descubrimiento del Volcán Chaitén

Como suele ocurrir, mientras pululaba la red en búsqueda de información para este blog, me topé con algo que no era mi objetivo, pero por cuyo contenido sí había explorado la web infructuosamente tiempo atrás. Serendipia le dicen. De cualquier manera, resulta ser un relato bastante interesante y prácticamente desconocido incluso en la zona. Se trata nada menos del cómo fue encontrado e identificado el Chaitén como volcán propiamente tal.

El documento referido, titulado “Volcán Chaitén: Ciclos eruptivos del domo dacítico, pre-erupción del 03 de mayo del 2008 y zona menos vulnerable para la extensión y desarrollo de la población de Chaitén”, que pueden ver al final del artículo, tiene como finalidad proponer la ubicación más segura y cercana posible para la reubicación y/o expansión de la ciudad de Chaitén, fuertemente afectada por la erupción del volcán del mismo nombre en mayo del año 2008, como consecuencia del desborde del río Blanco debido al arrastre de material piroclástico por su cauce. Sin embargo, lo que me llamó la atención fue la descripción de los antecedentes del volcán hecha en la introducción, la que cito a continuación:

El volcán Chaitén (42º50’S, 70º39’W, 962 m.s.n.m.) corresponde a un complejo eruptivo, localizado al oeste de la caldera Michinmahuida, ( 2470 m) cubierta por una gran masa glaciar, dentro de la Provincia de Palena , X región, Patagonia (Chile) y a 10 km al norte del pueblo de Chaitén. Entró en una fase eruptiva explosiva después de una crisis sísmica, el 03 de mayo del 2008, causando pánico y una verdadera estampía, que obligó a las autoridades a evacuar a más de 3000 personas, con un gran drama social e impacto económico, afortunadamente sin pérdidas de vida ni heridos. Equivocadamente se ha difundido que la última erupción habría ocurrido hace 9000 años.El domo del Chaitén, presenta un historial eruptivo, pre y post glaciar, los antecedentes geológicos-volcánicos, tanto de terreno como bibliográficos existentes antes del presente ciclo eruptivo, permiten contribuir al esclarecimiento de su historia. Reconocimiento de terreno realizado (González-Ferrán) en noviembre de 1988, en el momento de estar ocurriendo una intensa actividad sísmica local, que alarmó a los poblados de Las Amarillas y Chaitén, sismicidad que persistió hasta enero del 89.

Con el apoyo de helicóptero se recorrió el complejo volcánico Michinmahuída y cordones aledaños. Se identificó la existencia de una caldera con un domo riolítico, muy joven, probablemente el causante de la actividad sísmica, a unos 10 km del pueblo de Chaitén, conectados por la descarga del Río Blanco al centro eruptivo. Dicho centro fue denominado volcán Chaitén por las cercanías al pueblo. La actividad sísmica causó el desprendimiento de un segmento del glaciar sur del Michinmahuida, generando avalanchas por el río Amarillo, provocando la muerte de unas 20 vacas entre otros daños. (…)”

Llama la atención que, a pesar de lo notorio de los hechos, son prácticamente desconocidos, nunca habiéndose mencionado con posterioridad a la erupción, salvo una breve referencia hecha por el propio González-Ferrán a un medio de comunicación, siendo ésta la descripción más detallada (por no decir única) que he encontrado al respecto. 

Ilustración del volcán Chaitén y sus alrededores

Ilustración del volcán Chaitén y sus alrededores

 A continuación del párrafo anterior viene lo que, a mi juicio, es lo más desconcertante que se relata en el texto:

Se postula un primer ciclo eruptivo más efusivo, andesítico con la formación de un cráter caldérico (2.5 km2) post glaciar con un centro parásito asociado el que hemos denominado “Mini Chaitén”, cuya edad se estima menor que 5000 años (…)” 

¿Centro parásito? Nada inusual. Son pequeños conos formados en erupciones que no ocurren en el cráter principal, usualmente los flancos del volcán y que son bastante comunes en ellos. Hasta el nombre con que fue bautizado suena simpático.

Lo que es verdaderamente llamativo es la ubicación de dicho cono. Si se fijan en la imagen anterior de la zona (hacer clic para agrandar), verán 2 manchones morados: el del centro es el volcán Chaitén ya conocido por todos, mientras que el más pequeño hacia el suroeste (abajo-izq) es el mentado “Mini Chaitén”… y no tiene nada de pequeño, de hecho, es un cerro independiente al final de un cordón montañoso que se desprende del cono principal.

Ubicación de ambos centros eruptivo. Vista hacia el norte desde la ciudad de Chaitén - Google Earth

Ubicación de ambos centros eruptivos. Vista hacia el norte desde la ciudad de Chaitén – Google Earth

Hago la suposición que dicha ilustración fue hecha tras el reconocimiento de 1988-89, no teniendo ningún conocimiento si se trata de un error de identificación o dibujo corregido posteriormente, o derechamente es una estructura muy poco estudiada que no aparece ni siquiera en el mapa de riesgo de Sernageomin.

Por otra parte, el descubrimiento de un nuevo volcán no es un hecho común en estos tiempos, incluso hace 30 años, por lo que esto debería haber sido un notición científico, pero como dije, está muy poco referenciado en la literatura, al menos en la red. ¿La causa? Probablemente debido a que más interesante que descubrir un volcán era ver nacer uno nuevo. El 25 de diciembre de 1988, durante plena sismicidad en Chaitén, se inició la erupción que dio origen al “Cráter Navidad” cerca del volcán Lonquimay, un suceso a todas luces más mediático y, hay que decirlo, más cercano a Santiago. Esto sin duda influyó en el poco conocimiento sobre el Chaitén que quedó de manifiesto en la erupción del año 2008.

Interior de la caldera del Chaitén en 1988 - Pol Urien

Interior de la caldera del Chaitén  desde el domo, 1988 – Pol Urien

Sería bueno si alguien conoce más del tema o es de Chaitén y que pudiera entregar más antecedentes, lo hiciera en los comentarios.

Espero que les haya gustado y con esta entrada quiero rendir un humilde homenaje póstumo a don Óscar González-Ferrán, fallecido en 2014, piedra angular en la vulcanología chilena, autor del “Atlas de los Volcanes de Chile”, que me encantaría tener, pero de muy limitada existencia y, como fue reconocido una vez, la “Biblia” de la Onemi durante muchos años en el tema volcánico.

La publicación a que hace referencia este post pueden descargarla haciendo clic acá

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